¿Contratarías a un amigo?

Pocos especialistas aconsejan este método

Contratar un amigo puede ser el camino más rápido para acabar con la relación más consolidada y crear un mal clima de trabajo en toda la empresa. Pero, con un poco de habilidad, esta táctica puede ser de gran utilidad para los objetivos empresariales. 

Lola Raya 11/01/2017

La estrategia de recursos humanos tiene una importancia determinante para la competitividad de las empresas. Es por ello que, en opinión de los expertos, el amiguismo una práctica nada recomendable a la hora de contratar. No en vano muchas compañías tienen prohibido contratar a amigos de empleados y directivos, ya que es algo que, a la larga, tiene muchos más inconvenientes.

La capacitación profesional es el criterio principal que debe guiar a los empresarios en sus contrataciones. La competitividad requiere equipos de técnicos eficientes, capaces de hacer frente a todas las dificultades del negocio. Rara vez entre los amigos se encontrarán los profesionales mejor cualificados.

Pero muchas veces el trabajo bien hecho no depende tan sólo de la fría profesionalidad de los equipos de trabajo. En gran medida, la eficacia es consecuencia de que se cree un buen clima de trabajo y que existan relaciones de confianza entre jefes y subordinados. Es aquí donde la contratación de amigos resulta compatible con la lógica empresarial.

Sustanciosas ventajas

Los expertos advierten sobre los peligros de contratar a un amigo. Las más de las veces resulta imposible separar las vinculaciones afectivas de las exigencias del ejercicio profesional. Pero, si se saben evitar una serie de malos hábitos, la contratación de un amigo pueden suponerte muchas ventajas.

¿De qué ventajas estamos hablando? Son fundamentalmente cuatro y están en relación con los objetivos específicos que se busquen:

Diseñar equipos equilibrados. Un equipo de trabajo es la suma de diferentes tipos de personalidad. Conviene que exista un equilibrio para que el conjunto no se escore en exceso hacia un perfil determinado. Si observamos un desequilibrio indeseado, puede echarse mano de un amigo, del que conocemos sus cualidades y en el que confiamos, para reorientarlo. Por ejemplo, si el departamento de marketing ha adquirido un sesgo excesivamente técnico, podemos recurrir a un amigo con un perfil más creativo para conseguir el equilibrio deseado.

Trabajos delicados. Muchos trabajos de la empresa tienen una faceta que bordea la confidencialidad. Contar para los puestos claves con personas con las que nos une una amistad puede ser garantía de que el secreto no va a ser violado. Es importante saber que esa persona nunca te traicionará.

Listos para abusar. Por regla general, al amigo se le pueden pedir ciertos sacrificios que no son exigibles a otros empleados con los que no se tenga amistad. Por ejemplo, la realización de trabajos fuera del horario o que no se correspondan con sus obligaciones contractuales.

Mejor control de la empresa. El control eficaz de las empresas, sobre todo en las grandes estructuras, requiere de la ubicación de personas de confianza en los puestos claves. Esta táctica es una baza muy útil en los conflictos internos entre directivos del mismo nivel por ocupar cotas de poder. Es también una práctica habitual para el alto ejecutivo que entra en una nueva empresa y necesita hacerse con las riendas en poco tiempo. Un amigo bien ubicado en el organigrama puede tener, en estos tres casos, un valor incalculable.

Graves inconvenientes

Si no sabes explotar con habilidad la relación de amistad con tu nuevo empleado, puedes encontrarte con serios problemas, que, en último extremo, suelen conducir a la ruptura de relaciones, tanto profesionales como personales. Los expertos han señalado cinco inconvenientes principales en la contratación de amigos para un trabajo:

Falta de profesionalidad. A veces la contratación de un amigo se produce, no porque sea un buen profesional, sino por afinidad afectiva. Estos casos desembocan irremediablemente en el descenso en la calidad del trabajo, el deterioro de las relaciones con los compañeros y la ruptura de la amistad.

Mano blanda. En las empresas se producen situaciones complicadas en las que hay que llamar al orden y reconducir determinadas actitudes de los empleados. En los casos de amigos esto es más difícil y puedes tender a hacer la vista gorda.

Problemas para despedir. Las reducciones de personal han estado a la orden del día en los últimos años, y es una previsión que ninguna empresa realista debe descartar. Puede que el puesto del que haya que prescindir sea el que ocupa tu amigo. Esto no siempre será bien entendido por él y puede ser el fin de la amistad.

Difícil clima laboral. Los empleados de las empresas que han tenido que pasar duras pruebas de selección, o han sido aquellos otros que lo son por su amistad con algún jefe. Un caso más radical puede ser cuando el amigo ha ocupado un cargo al que aspiraban otras personas de la empresa, con años de experiencia. Todo ello provoca un ambiente hostil hacia el recién llegado y al enrarecimiento del clima laboral.

Excesivas libertades. Si no es un verdadero profesional, el amigo empleado puede tomarse ciertas libertades, como pueden ser el incumplimiento del horario o la despreocupación por su trabajo, dando por hecho que su amigo patrón no le va a llamar la atención. Esta actitud predispone en su contra tanto al jefe como a los propios compañeros de trabajo, que sí cumplen con sus obligaciones y aprecian este tipo de situaciones como un agravio comparativo.

Cómo tratarle

Tal vez nunca hayas tenido que tratar a un amigo en una relación de jefe-empleado. Cuando comienza este tipo de relaciones surge la duda : ¿Cómo debo tratarle?Para evitar malos entendidos, y que la integración de tu amigo se produzca sin traumas dentro de la empresa, es necesario al menos observar tres pautas fundamentales:

– Dejar las cosas claras. Debes tener con él una charla sincera y clarificadora. Hazle comprender que una cosa es su relación fuera de la oficina y otra, muy distinta, en el horario de trabajo. De esta forma evitarás malos entendidos a la larga muy perjudiciales.

– Igual exigencia. La exigencia en el cumplimiento de su trabajo tiene que ser la misma que concedes al resto de empleados. Tu amigo no debe esperar un trato favorable en ningún sentido: perjudicarías el clima laboral.

–  Entrar bien. Existe una tendencia a percibir con animadversión a las personas con vinculaciones de amistad con los superiores. Por ello has de explicar muy bien a la plantilla los motivos de la contratación y las cualidades de su nuevo compañero. 

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